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Charlotte Caniggia y Marta Fort: del apellido heredado al carisma propio en pantalla

25 de octubre de 2026 • 2 min de lectura
Charlotte Caniggia y Marta Fort: del apellido heredado al carisma propio en pantalla
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Charlotte Caniggia llegó a ser finalista de Gran Hermano y Marta Fort se perfila como una de las participantes favoritas de MasterChef Celebrity, el certamen de Telefe. Las dos entraron a la televisión con un apellido que ya era famoso y ahora el público las mira por lo que hacen dentro del juego.

Charlotte se crió entre la Argentina y Europa, con la carrera de Claudio Paul Caniggia y la fortuna familiar como telón de fondo. Mariana Nannis aportó buena parte de esa imagen pública: lujo, marcas internacionales y ninguna preocupación por la economía doméstica. En el Bailando por un sueño esa versión se potenció: sus ocurrencias y su desconocimiento de situaciones cotidianas la convirtieron en personaje.

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El encierro le dio otro registro. En Gran Hermano se la vio lejos de las comodidades y apareció una mujer que esquiva el conflicto, se ocupa de las tareas y hasta se mostró especialista en limpiar vidrios. Esa convivencia sencilla le ganó una empatía que las entrevistas breves nunca le habían dado.

Marta es hija de Ricardo Fort, el empresario chocolatero que murió en noviembre de 2013, y melliza de Felipe. Creció dentro de la exposición mediática que rodeaba a su padre y durante años cada aparición pública quedó atada a ese recuerdo.

Después armó su propio recorrido: primero las redes, luego el streaming en el canal Blender y ahora la cocina de Telefe. Ahí tiene que resolver platos bajo presión, escuchar las devoluciones del jurado y atravesar las mismas dificultades que sus compañeros. Toma clases con chefs en su tiempo libre y el jurado ya la llama Martita.

Las dos comparten el punto de partida: familias que fueron protagonistas de la televisión y las revistas para generaciones de 40 y 50 años. El apellido les abrió la puerta, pero no alcanza para sostener el interés de un público más joven que no vivió esa época. Lo que sostiene es lo que no se hereda.

Fuente: Clarín

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