El invento que prometía detener una violación y nunca se vendió

La historia volvió a circular en redes casi 21 años después de su presentación. El Rape-aXe es un preservativo femenino de látex con púas internas que Sonette Ehlers mostró en Sudáfrica el 31 de agosto de 2005, con una promesa explícita: interrumpir una violación en el momento en que ocurre.
Ehlers trabajaba como técnica en el servicio de sangre de Sudáfrica y atendía a mujeres violadas. Según contó ella misma, la idea nació de una paciente que, después de una agresión, le dijo: «Ojalá tuviera dientes ahí abajo». El dispositivo se llamó primero RapeX y en 2006 pasó a Rape-aXe, porque Rapex ya era el nombre del sistema europeo de alerta de productos peligrosos.
El mecanismo es simple y brutal. La mujer lo coloca como un preservativo femenino común. Si un agresor intenta penetrarla, el pene entra en la funda y queda atrapado por las púas, que se clavan y provocan dolor agudo. El dispositivo queda adherido al cuerpo del atacante y solo puede retirarse con cirugía, lo que obliga a pasar por un hospital y deja un registro para la policía. Como cualquier preservativo, además reduce el riesgo de embarazo y de transmisión de VIH.
El rechazo fue inmediato. Farmacias sudafricanas se negaron a venderlo y organizaciones de mujeres lo calificaron de «vengativo, horrible y repugnante». La objeción más repetida fue práctica: un agresor que descubre el dispositivo puede reaccionar con más violencia. Ehlers respondió que «muchas mujeres han muerto con el tiempo, porque nadie puede garantizar el resultado de una violación», y sostuvo que el dolor deja al atacante fuera de combate el tiempo suficiente para escapar.
La producción en serie se anunció para abril de 2007. Nunca ocurrió. El Rape-aXe no llegó a las farmacias, no tiene precio y no se vende en ningún país: sigue siendo un prototipo que reaparece cada tanto en notas y videos virales.
Veinte años después, el objeto sigue funcionando como pregunta. Si la respuesta a la violencia sexual es un artefacto que la víctima lleva puesto, o si el problema se resuelve antes, en la prevención, la educación y la justicia.







