En Estados Unidos la carne cuesta 82% más que en Argentina

La carne vacuna y el pollo argentinos están entre los más baratos de una muestra de nueve países que relevó el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), de la Fundación Mediterránea. El trabajo lo firmó el economista Juan Manuel Garzón y comparó precios de octubre de 2026 en tiendas online de supermercados y comercios especializados, con impuestos incluidos.
En carne bovina solo Brasil y Paraguay quedan por debajo de la Argentina: 19% menos en el caso paraguayo y 10% en el brasileño. Uruguay aparece un 10% arriba y Chile un 17%. Las brechas se agrandan frente a Australia y Nueva Zelanda, con valores entre 48% y 50% superiores, y llegan a 59% en Canadá y a 82% en Estados Unidos.
La canasta bovina local promedia 13,13 dólares por kilo, contra 10,70 en Paraguay y 24,87 en Estados Unidos. Para comparar entre países el estudio usó un índice que toma solo los cortes comunes, porque cada canasta tiene una composición distinta.
Las diferencias cambian según el corte. El lomo cuesta unos 22,80 dólares por kilo en la Argentina y 59,10 en Estados Unidos, una brecha de 159%. Los bifes ancho y angosto salen 103% y 120% más caros allá. La carne picada común es la más barata de los nueve países: 6,04 dólares, contra 14,75 en Estados Unidos, 10,42 en Canadá y 10,57 en Australia.
En pollo, Brasil y Paraguay vuelven a quedar abajo, con 29% y 17% de diferencia. Estados Unidos está casi a la par, 2,6% menos, mientras Chile aparece 11% arriba, Australia 38% y Nueva Zelanda 50%. Los cortes también invierten la comparación con los vecinos: en Uruguay la nalga es 15% más barata y el peceto 22%, pero el lomo cuesta 33% más y el vacío 45% más.
«La posición argentina depende, por lo tanto, del producto considerado. El país presenta precios relativamente bajos dentro de esta muestra, pero esa ventaja se amplía, se reduce o cambia de signo según el corte y la variedad», explicó Garzón. El informe aclara que los indicadores no ponderan consumo ni miden el acceso real, que depende del ingreso de cada hogar.
Fuente: La Nación







