Milei insultó a Sánchez en un desayuno en Madrid y la derecha española lo aplaudió

Javier Milei necesitó tres minutos de exposición para llamar «impresentable dictador» a Pedro Sánchez. Fue en un desayuno informativo en el Casino de Madrid, ante un auditorio de empresarios y dirigentes del centroderecha español, y el presidente argentino ya está de vuelta en su país.
En la sala estaba Pedro Rollán, presidente del Senado y cuarta autoridad del Estado español. No hubo réplica: hubo aplausos. Nadie en el recinto salió a recordar que Sánchez llegó a La Moncloa por elección popular, como sí hizo José Luis Rodríguez Zapatero en 2007 cuando Juan Carlos I le gritó a Hugo Chávez que se callara durante una cumbre iberoamericana.
La respuesta del Partido Popular llegó tarde y por la tangente. Alberto Núñez Feijóo estaba en un acto sobre vivienda; su portavoz, Borja Sémper, esquivó la condena y el vicesecretario Jaime de los Santos se limitó a decir que las descalificaciones no le gustan. Los dos apuntaron al PSOE por alimentar la crispación, el mismo argumento que usaron en 2024, cuando Milei cargó contra Sánchez y su esposa.
En redes, el PP contestó al video donde Sánchez se apropiaba del término «zurdo» con otro generado por inteligencia artificial, en el que aparecen Begoña Gómez, José Luis Ábalos, Rodríguez Zapatero y otros dirigentes socialistas bajo los lemas «zurdos y orgullosos» y «lerdos y orgullosos». El partido llama «ilegítimo» al presidente español desde la moción de censura de 2018.
Vox fue más explícito. Santiago Abascal no se fotografió con Milei y se excusó en la precampaña, pero lo invitó a la Fundación Disenso, donde hicieron una videollamada con cargos de la ultraderecha presentes. Allí Milei celebró sus propios insultos: «No hay nada más divertido que patear culos zurdos». Isabel Díaz Ayuso, que había dudado, lo recibió a puertas cerradas y sin prensa, fuera de su agenda oficial.
Los periodistas también fueron blanco. Milei llamó «corrupta» a una informadora del diario argentino Clarín, le dijo a un cronista de La Sexta que no podía respetar su cerebro y le contestó a Julia Molina, de la Cadena SER, que su mirada era propia de «gente corta intelectualmente y miserables políticos». La escena quedó sin réplica institucional en Madrid.
Fuente: El País







