Tierra de mi padre: Thomas Mann vuelve a la Alemania destruida de 1949

Tierra de mi padre (Fatherland) dura 82 minutos y tiene un reparto encabezado por Sandra Hüller, Hanns Zischler, August Diehl y Joachim Meyerhoff. La dirige el polaco Pawel Pawlikowski, que cierra con este film la trilogía que había abierto con Ida (2013) y Cold War (2018). Se puede ver en Cinemark Palermo, Cinépolis Recoleta y Avellaneda, y Showcase Belgrano y Norcenter.
El punto de partida es 1949. Thomas Mann vuelve a Alemania después de haber huido en 1933 y radicarse en Estados Unidos. Regresa para pronunciar discursos en el marco del bicentenario del nacimiento de Goethe, y su plan incluye tanto el sector controlado por los estadounidenses como el soviético.
El relato no abre con el escritor sino con su hijo Klaus (Diehl), que habla por teléfono con su hermana Erika y deja ver, entre chistes amargos, lo mal que está. Erika (Hüller) cuenta con que él se sume al reencuentro con el padre en Fráncfort.
En el agasajo a Mann aparecen encumbrados fascistas y nazis, y Erika no se guarda nada de lo que piensa. La película también muestra cómo las dos Alemanias disputaban la figura del Nobel de Literatura para exhibirlo como trofeo propio.
La pregunta que sostiene el film es qué hacer con los criminales de guerra y, sobre todo, con los cómplices que siguieron con su vida como si nada. Pawlikowski no reparte condenas fáciles: pone a sus personajes a sufrir delante de la cámara.
El blanco y negro de Lukasz Zal y el diseño de arte construyen una Alemania en ruinas. En una iglesia destruida, padre e hija escuchan a un organista tocar una obra de Bach, el músico preferido de Klaus.
En Cannes, el film le valió a Pawlikowski el premio al mejor director, ex aequo.
Fuente: Clarín







