Luciano Pereyra cantará ante un Papa 26 años después de Tor Vergata

León XIV llegará al país y la música argentina volverá a cruzarse con un pontífice. Abel Pintos cantará en el Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole, Jairo y Jorge Rojas en Córdoba, Luciano Pereyra en Luján y Nahuel Pennisi, Maggie Cullen y Valentino Merlo ante los jóvenes en Buenos Aires.
Pereyra ya cantó ante un Papa. En agosto de 2000 tenía 18 años y viajaba por primera vez a Roma: el Vaticano lo eligió como representante de la juventud latinoamericana para interpretar «Solo le pido a Dios» en Tor Vergata, ante Juan Pablo II. La ficha le cayó al volver: en Salta tocó con sus padres entre lágrimas y, al abrir la puerta de su casa en Luján, vio el diario sobre la mesa. «Luciano Pereyra cantó frente a 2 millones de jóvenes en Tor Vergata», decía. «Recién ahí me fui a la cocina a llorar», contó.
El 12 de diciembre de 2014, Patricia Sosa llevó La Misa criolla a la basílica de San Pedro por los cincuenta años de la obra de Ariel Ramírez. Francisco le levantó el pulgar y le guiñó el ojo antes de sentarse. «Dios mío, si me trajiste hasta aquí, necesito asistencia», recordó haber pedido antes de empezar a cantar.
Diego Torres cantó «Color esperanza» ante Juan Pablo II el 3 de mayo de 2003 en un aeródromo de Madrid, frente a unas 600.000 personas. Desde el escenario vio llorar a su padre y recordó a Lolita Torres: la confirmación le había llegado el 26 de marzo, el día en que su madre habría cumplido años.
Soledad Pastorutti y Axel cerraron la Jornada Mundial de la Juventud de Río en 2013 con «Nadie te ama como yo», junto a Martín Valverde, ante más de tres millones de personas en Copacabana; Francisco había bendecido a la hija menor de la cantante. León Gieco interpretó «Solo le pido a Dios» ante Francisco en 2023: «Es una de las cosas máximas que me pasaron en mi profesión».
En febrero de 2024, Leo Dan y Manuel Wirzt cantaron «Los caminos de la fe» ante Francisco por la canonización de Mama Antula, junto con «Santiago querido» y «Zamba de mi esperanza». Para el santiagueño era un deseo que había expresado años antes.
Fuente: La Nación







