Estados Unidos se despide de la moneda de un centavo: última acuñación en Filadelfia
La Casa de la Moneda de Filadelfia acuña por última vez la emblemática moneda de un centavo. Esta medida se toma tras la orden ejecutiva del expresidente Donald Trump, quien puso fin a su producción debido a los altos costos y la limitada utilidad económica de la moneda en el mercado actual.
El final de una era: razones detrás de la decisión
El adiós a la moneda de un centavo en Estados Unidos marca un cambio significativo en la economía del país. Esta decisión fue impulsada por el expresidente Donald Trump en un esfuerzo por reducir gastos innecesarios en la manufactura federal. Según informes oficiales, el costo de producción de cada moneda excedía su valor nominal, haciendo que su continuidad no fuera financieramente viable.
La Casa de la Moneda, encargada de producir las monedas de curso legal, sigue una política de eficiencia en sus operaciones. Sin embargo, el centavo resulta ser un elemento de baja circulación en una economía que avanza hacia métodos digitales y sin efectivo.
El impacto económico y social
El centavo, que alguna vez fuera esencial para la circulación de bienes y servicios, ha ido perdiendo relevancia en las últimas décadas. Estimaciones revelan que más del 65% de estas monedas simplemente se guardan y no se utilizan en transacciones cotidianas. Expertos argumentan que su eliminación acelerará la transición hacia una economía más moderna y digitalizada.
La economista Jane Mitchell opina que «la eliminación del centavo podría reducir el costo asociado con el manejo de efectivo, desde la producción hasta la logística de distribución». En términos prácticos, los comerciantes y consumidores se enfrentan a un ajuste menor, especialmente dado que las transacciones con tarjetas y aplicaciones móviles siguen ganando terreno.
Reacciones y expectativas futuras
La comunidad y expertos en economía presentan puntos de vista diversos sobre la eliminación del centavo. «Es un paso lógico hacia adelante», menciona Robert Lane, analista senior de economía. «La mayoría de las economías desarrolladas han dejado de usar monedas de tan bajo valor nominal, alineándose con la economía global.»
Por otro lado, algunos nostálgicos y coleccionistas lamentan el fin de una moneda que ha sido icónica en la historia de EE.UU. Emily Johnson, una ávida coleccionista, señala que «el centavo no solo tiene un lugar en la economía, sino también en la identidad cultural. Desaparece un símbolo que ha estado presente desde el siglo XIX».
Consecuencias a largo plazo
La decisión de eliminar el centavo podría inspirar un renovado debate sobre la utilidad de otras denominaciones monetarias. Con la creciente introducción de tecnologías financieras y los métodos de pago móviles, es posible que en el futuro se reevalúe la necesidad de otras monedas físicas en el país.
El movimiento también resuena a nivel global, ya que otros países podrían seguir el ejemplo estadounidense para optimizar sus sistemas monetarios. Aunque existen preocupaciones sobre redondeos de precios en detrimento del consumidor, análisis preliminares indican que el impacto podría ser marginal y compensado por mayor eficiencia económica.
En conclusión, la última acuñación del centavo representa un capítulo de cambio y adaptación a una nueva era. Conforme la economía avanza hacia el futuro digital, el diálogo sobre la utilidad de las monedas físicas seguirá siendo un tema de relevancia en las políticas monetarias globales. Estados Unidos se posiciona así como un pionero en la modernización de su sistema de moneda física, sentando un precedente que podría extenderse más allá de sus fronteras.

















