Clayface se estrena con Tom Rhys Harries y Naomi Ackie

Clayface, el villano de Batman que apareció en la serie animada de los 90, tiene su propia película. DC Studios apuesta a una historia de horror corporal para un personaje poco conocido fuera del comic, en un momento en que el género de superhéroes perdió público en las listas de lo más visto.
Matt Hagen, interpretado por Tom Rhys Harries, es un actor en la cima: filma con éxito en Ciudad Costera, el público lo adora y acaba de ser nominado a un premio de la Academia. Todo se derrumba cuando, de regreso en Gotham, la novia de Markos Szabo, el mafioso más poderoso de la ciudad, lo seduce y lo lleva a su cama. Szabo y sus secuaces esperan en el dormitorio y le desfiguran la cara como represalia.
Sin rostro, Hagen pierde trabajo, representante y cuenta bancaria. Recurre entonces a Caitlyn Corr (Naomi Ackie), que experimenta con nanocélulas regenerativas controladas por inteligencia artificial. Le inyectan las células y en un día recupera su cara.
El alivio dura poco: primero un ojo, después una mejilla y luego la mandíbula empiezan a deformarse. Su cuerpo se vuelve una materia maleable que le permite transformarse en otra persona, y esa capacidad termina siendo el motor de su venganza.
En el reparto también está David Dencik como Szabo. La referencia más cercana, según la crítica de Clarín, es el cine de Cronenberg y «La sustancia», más que el universo de superhéroes tradicional: el film se apoya en el morbo del cuerpo que cambia.
La película no amplía por ahora el nuevo universo de DC: cuenta un origen y se sostiene en el clima de terror. Para el estudio es un intento de recuperar interés con un personaje de segunda línea y una fórmula distinta a la de las sagas de equipo.
Fuente: Clarín







