Los papamóviles de León XIV se fabricaron en seis semanas y el Vaticano pidió dos iguales

Dos camionetas doble cabina fueron convertidas en los papamóviles que usarán León XIV en Córdoba y Buenos Aires. El proyecto lo dirigió el ingeniero Julián Benedetti Basone, que explicó en Infobae al Amanecer que el trabajo demandó seis semanas y que las unidades se hicieron desde cero sobre especificaciones de la Santa Sede. Una ya está en Córdoba y la otra sigue en Buenos Aires, desde donde cubrirá un trayecto con paradas en Claypole, el Monumento de los Españoles y Luján.
Los dos vehículos son iguales y comparten la misma patente, una exigencia que llegó desde el Vaticano. Por eso no se adaptó una sola camioneta: hacían falta dos con idénticas condiciones de seguridad y funcionamiento. El aspecto final sigue bajo reserva y las imágenes difundidas hasta ahora corresponden a etapas de la fabricación. Sobre el diseño aprobado, Benedetti Basone resumió: «El Papa aceptó todo».
El primer contacto fue un correo en italiano. Allí el Vaticano fijó las medidas del asiento papal, los apoyabrazos, el respaldo, la altura de la plataforma y los pasamanos, además de ornamentos, banderines y escudos. También incluyó como dato obligatorio la contextura física del pontífice y las condiciones para que pueda viajar de pie. Hubo intercambios sucesivos hasta la conformidad final, que abarcó cúpula, barandas, laterales y escalera.
La base fue una pickup de doble cabina. El equipo retiró la sección trasera de pasajeros y unió cabina y caja con refuerzos estructurales y un piso elevado, conservando los puntos de soldadura originales. El habitáculo quedó para cinco personas: el Papa, dos acompañantes a los costados y dos integrantes de seguridad en las plataformas traseras. Como esa carga se concentra en el eje posterior, se modificaron suspensión, amortiguadores y piso, y se agregaron aislantes para reducir vibraciones.
El acceso se resuelve con una escalera eléctrica que se despliega desde atrás cuando el pontífice apoya el pie. Arriba va una cúpula termoformada en una sola pieza, con materiales definidos por el Vaticano, que exigió maquinaria específica por su curvatura. La fabricación de las piezas plásticas necesitó más de 20 matrices hechas de forma artesanal, ya que no se trata de producción en serie. El ingeniero contrastó esa escala con la planta de Zárate, que produce una camioneta cada 89 segundos.
Benedetti Basone no dio el costo total, pero señaló que cada unidad supera ampliamente el valor de una pickup convencional y puede costar más del doble, entre vehículo base, modificaciones, piezas exclusivas y matrices. Los papamóviles son propiedad de la Santa Sede, que encargó al equipo argentino su custodia después de la visita: ambos quedarán en el país cuando termine la agenda en Córdoba y Buenos Aires.
Fuente: Infobae







