Cocaína escondida en figuras de Milei con motosierra y del Obelisco: cinco detenidos

La División Prevencional de Narcotráfico de la Aduana frenó a fines de julio dos cajas despachadas en una empresa de logística internacional con destino a Barcelona. Adentro había once artesanías de resina: cinco réplicas de Javier Milei con su motosierra y seis del Obelisco, cargadas con cocaína.
El contenido apareció por el peso: las piezas marcaban más de lo que corresponde a la resina. Los agentes las perforaron y el reactivo de cocaína dio positivo en las once. Entre droga y material de camuflaje se secuestraron 11,4 kilos. El juez Diego Amarante ordenó precintar las perforaciones con cinta para evitar pérdidas.
El remitente, J. A. R., ya estaba en el radar del juzgado penal económico. En abril había despachado a Croacia tazas, platos y teteras con cocaína, interceptados antes de salir de la empresa de transporte. Otra encomienda con artesanías, enviada a fines de marzo, cayó en el aeropuerto de Leipzig.
Amarante ordenó una entrega vigilada: la droga se reemplazó por una sustancia de peso y forma similares y las cajas siguieron viaje con GPS y grabación de voz. El 1 de septiembre la empresa le avisó por WhatsApp a J. A. R. que el envío no había llegado a destino. Contestó que lo retiraba al día siguiente.
Fue con un acompañante. Aduana y Policía Federal los siguieron desde Rivadavia al 2400, en Balvanera, hasta Once: tren Sarmiento a Ituzaingó, colectivo 395 y una casa de Almagro al 2600. El allanamiento de urgencia dejó cinco detenidos.
El juez procesó con prisión preventiva a J. A. R. y le trabó un embargo de hasta $1600 millones. Otros dos sospechosos corrieron la misma suerte y dos imputados recibieron falta de mérito. La causa la lleva el fiscal Jorge Dahl Rocha.
En su indagatoria, J. A. R. dijo que actuó por necesidad: «Me daban una caja y yo tenía que enviarla con mis datos… Me pagaron 100.000 pesos por caja». Su mujer, según su versión, está postrada. Para el juez, el volumen de droga y la forma de ocultarla descartan el consumo personal y apuntan a una red de exportación a Europa.
Fuente: La Nación







