Hoffman contó que rodó 27 veces una cachetada y terminó con el tímpano perforado

Las memorias de Dustin Hoffman, tituladas ‘Look at Me’, llegan a las librerías el 10 de noviembre y en un adelanto que publicó The New Yorker el actor repasó el rodaje de El graduado, la película de 1967 que lo lanzó al estrellato. Su recuerdo del film está lejos de la celebración: lo ubica entre las experiencias más difíciles de su carrera profesional.
Hoffman tenía 29 años cuando consiguió el papel de Benjamin Braddock y estaba convencido de que no encajaba con el personaje, un recién graduado de familia acomodada. Ni siquiera quiso audicionar cuando su agente le avisó del interés de Mike Nichols. En el libro cuenta que se sintió fuera de lugar desde el primer día, sin derecho a ocupar ese lugar en una producción de ese director.
El comportamiento de Nichols cambiaba entre los ensayos y la filmación: se volvía irritable con el equipo y más exigente con su protagonista. Hoffman vivió con miedo a ser reemplazado mientras rodaba las secuencias más conocidas y, según escribió, no terminaba de entender qué estaba haciendo en esas escenas.
El momento más áspero fue la escena en la que Elaine Robinson, interpretada por Katharine Ross, descubre que su madre tuvo un romance con Benjamin y lo abofetea. Nichols hizo repetir la toma 27 veces y le pedía a Ross que golpeara cada vez más fuerte. La actriz temía lastimarlo y Hoffman le pidió que cuidara su oreja: «Estoy bien, no me pegues en la oreja».
Ross erró el golpe varias veces. El actor terminó mareado ese día y, según su relato, Nichols nunca usó esa toma: la cachetada quedó afuera del montaje final.
Al día siguiente rodó una escena submarina que lo obligaba a permanecer sumergido con un traje de buceo. Cuando salió a la superficie a respirar después de algunas tomas notó que le salía sangre del oído. La suma de los golpes de la jornada anterior y la presión del agua en el fondo de la piscina le había perforado el tímpano.
Fuente: Clarín · Texto propio de HazNews.







