El empleo registrado perdió 260.000 puestos desde 2023 y el cuentapropismo creció 410.000

El mercado de trabajo argentino cambió de composición desde diciembre de 2023. Según el economista Federico Glustein, en ese lapso se destruyeron más de 260.000 empleos formales registrados, mientras que se sumaron alrededor de 410.000 puestos, formales o informales. Buena parte de ese saldo lo explica el cuentapropismo, en especial el que se canaliza a través de plataformas digitales.
El grueso de esos trabajadores de aplicación opera bajo el régimen de monotributo. No tienen vínculo legal con las empresas dueñas de las apps, aunque su esquema de tareas está identificado y concentrado sobre todo en las cinco plataformas más grandes. Para Glustein, se trata de un fenómeno que crece a nivel mundial pero que en la Argentina tiene un efecto concreto: «lo que tiene es una repercusión en el salario».
La actividad no siempre es la ocupación principal. Hay quienes dedican entre dos y tres horas por día al reparto en bicicleta. El economista describió un universo mixto: trabajadores formales, informales y semiformales que suman un segundo o un tercer empleo a través de una aplicación para completar ingresos.
La brecha entre un puesto registrado y uno informal es uno de los datos más marcados. El salario promedio de un trabajador registrado ronda los $1.300.000, mientras que el de un informal apenas supera los $700.000, una diferencia de al menos 120%.
En el segmento de reparto, el ingreso depende de las horas y de los costos que asume el propio trabajador. Quienes cumplen entre 8 y 10 horas diarias llegan a un neto cercano a $1.400.000, siempre que se descuente la amortización de la bicicleta, el acceso a internet y otros gastos operativos.
El desplazamiento de empleo registrado hacia el cuentapropismo y las aplicaciones no se limita al volumen de puestos: incide sobre el poder de compra de quienes trabajan y sobre los aportes que alimentan el sistema previsional. Glustein ubicó esa consecuencia sobre los ingresos y las jubilaciones como el rasgo central de la tendencia.
Fuente: Perfil







