El bioquímico detenido en Esquel dijo que tuvo «más afecto en prisión que con sus vecinos»

Miguel Edgardo Battista, el bioquímico de 71 años detenido en Esquel, habló con la prensa cuando salía de los tribunales y era subido a un patrullero. Ante el medio Noticias de Esquel sostuvo que recibió «más afecto en prisión que con mis vecinos» y calificó el avance de la causa como «una gran persecución». Fue la única explicación que dio ante las preguntas por la situación de su mujer y sus hijos.
La fiscalía lo imputó por privación ilegítima de la libertad en concurso ideal con abandono de persona agravado por el vínculo. La detención se resolvió en flagrancia durante el allanamiento de la vivienda familiar, en una zona residencial de la ciudad chubutense, y luego el juez José Luis Ennis dictó la prisión preventiva por diez días.
El expediente nació por la denuncia de una vecina de un barrio de clase media. La mujer se comunicó con la Justicia alarmada por los gritos que escuchaba de noche y por dos detalles que le resultaban sospechosos: las ventanas permanecían tapadas y los chicos de la casa nunca salían a la calle. Con ese alerta, la Fiscalía dispuso el operativo y el rescate de la esposa de Battista, de 41 años, y de sus tres hijos, de 19, 17 y 13.
La mujer fue encontrada en muy mal estado de salud, con una enfermedad grave ya avanzada, y quedó internada en el hospital de Esquel. El procedimiento lo encabezaron la procuradora de Fiscalía Cecilia Bagnato y la funcionaria Mónica Caveri. Desde el Ministerio Público Fiscal señalaron que la familia vivía en aislamiento absoluto dentro de la misma casa que el imputado.
En las últimas horas se sumaron medidas: entrevistas en Cámara Gesell a los tres hijos, peritajes para establecer la salud mental del detenido y pedidos de información a entidades bancarias y a organismos estatales y de salud. En el caso también interviene Marcos Ponce, como subrogante del cargo vacante de Asesor de Familia.
La defensa, a cargo de Daniel Sandoval, reclamó el cese de la encarcelación. El abogado afirmó que los tres hijos coincidieron en Cámara Gesell en que nadie los privó de la libertad y que no tenían restricciones, y describió la situación como un «autoencierro». Además cuestionó la hipótesis de la fiscalía: tres jóvenes de esas edades, dijo, podrían imponer su voluntad a un hombre de 71 años.
Fuente: La Nación







