Matías Bagnato, el sobreviviente de la Masacre de Flores, protagoniza la serie de HBO Max

HBO Max estrenó «La Masacre de Flores», una miniserie de tres capítulos de 45 minutos sobre el incendio que en 1994 mató a cinco personas en el barrio porteño de Flores. La dirección es de Augusto Tejada y la producción ejecutiva estuvo a cargo de Juan José Campanella, a través de 100 Bares y Warner Bros. Discovery, que es la productora original.
La madrugada del 17 de febrero de 1994, Fructuoso Álvarez González detuvo su auto frente a un chalet de dos plantas en Baldomero Fernández Moreno al 1900, bajó con dos bidones de combustible, roció el frente y encendió el fuego. Les reclamaba una deuda y no era un desconocido: era el esposo de una prima de Alicia Plaza. Murieron José Bagnato (42), fabricante de zapatillas, su esposa Alicia Plaza (40), los hijos del matrimonio Fernando (14) y Alejandro (9), y Nicolás Borda (11), un amigo de Alejandro que esa noche dormía por primera vez fuera de su casa.
Matías Bagnato tenía 16 años y se salvó por dos casualidades: la ventana de su habitación no tenía rejas y esa noche había cerrado la puerta que comunicaba con el pasillo de la planta alta. Durante tres décadas el asesino, condenado a perpetua, lo siguió amenazando junto a su abuela Norma, los dos integrantes de la familia que le faltaban. Fructuoso murió en 2023, a los 63 años.
La serie reúne material inédito: videos, audios y testimonios que incluyen al vecino que fue clave para la causa. También aparecen Berta, la empleada doméstica que se convirtió en uno de los principales sostenes de Matías tras la masacre, y Nicolás, su pareja. Ambos quedaron fuera del radar público durante años por decisión de Matías, que temía que Fructuoso los matara para lastimarlo.
El relato también atraviesa otros dos momentos: Matías contándole a su abuela que es gay y su ingreso a la casa de Gran Hermano en octubre de 2002. Hoy ya no están ni su abuela, su principal apoyo, ni su perseguidor.
La miniserie no incluye la voz de la familia de Nicolás Borda, el amigo de Alejandro. Es la ausencia más visible del relato, aunque responde a una decisión de esa familia, que mantuvo siempre un perfil bajo sobre la tragedia y sobre su forma de atravesar el duelo.
Fuente: Clarín







